
¡Bienvenido!
El título de esta semana es un guiño al libro que recomiendo y que leí hace más de 20 años, “¿Quién se ha llevado mi queso?“, pero también es una oportunidad para contaros que tengo que admitir que hasta hace un par de años no supe de dónde venía la frase “Que no te la den con queso“.
Seguro que muchos de vosotros lo sabéis, pero por si hay algún despistado como yo, me voy a lanzar a contarlo, porque además, tiene mucho que ver con los negocios:
Resulta que antiguamente, los bodegueros y comerciantes daban a catar un trozo de queso fuerte a los compradores antes de ofrecerles el vino que les quería vender.
El los ácidos, las grasas y el sabor intenso del queso insensibilizaban las papilas gustativas. Esto camuflaba los defectos, la acidez o la mala calidad de un vino mediocre, haciendo que pareciera mejor de lo que era para vendérselo al cliente.
Así que ya sabéis, no olvidéis estar siempre alerta en la vida y en los negocios, porque algo tan inocente como una tapa de queso con tu copa de vino puede esconder algo que no te esperas.
Paso a paso estamos creando la mayor comunidad de autónomos y pequeños empresarios ORGULLOSOS DE SER MICRO.
¡Gracias por estar aquí cada semana!
Seguimos 🚀

🎤 Eventos que no te puedes perder
#1 Tardeo SomosMicro

Recuerda
Si estás en Málaga el 18 de noviembre, te esperamos en nuestro primer Tardeo. Una oportunidad única para aprender de la mano de nuestros invitados estrella, y compartir experiencias con otros microempresarios como tú y como yo.
🗓️ ¿Cuándo?
18 de noviembre de 2026
📍¿Dónde?
Málaga
En breve anunciaremos la localización exacta.

/
"Lo bueno, si breve, dos veces bueno."
- Baltasar Gracián

📖 El diccionario #SomosMicro
¿Qué es un lead magnet (imán de clientes)?
Def. es algo útil que “regalas” a cambio de los datos de contacto de un posible cliente, casi siempre su correo o teléfono. Una guía, una plantilla, una calculadora de impuestos, una muestra, un descuento. El trato es sencillo: tú le resuelves un problema pequeño y él te da permiso para seguir hablándole.
👉 Dicho de otra forma:
El del puesto del mercado que te da a probar un trozo de queso no lo hace por generosidad. Sabe que, con el queso en la boca, es más fácil que te lleves el cuarto de kilo, y que si te gusta vuelves la semana que viene. El lead magnet es ese trozo de queso, pero en vez de la venta en el acto, lo que consigues es una forma de volver a llamar a su puerta.
Lo de "imán" es porque atrae, y "lead" es como llaman en marketing a un contacto que todavía no es cliente. ¿Te acuerdas del embudo de ventas? Esto es la boca del embudo. La mayoría de la gente que pasa una vez por tu web o por tu tienda no vuelve, y no es porque no le interesaras sino porque se le olvidó. Si tienes sus datos y permiso para contactarle, se lo recuerdas tú.
No hay fórmula que calcular esta semana. Hay un intercambio, y lo que importa es que las dos partes salgan ganando. Uno se lleva algo que usaría aunque no te comprara nunca, y el otro te llevas el permiso.

💡 Un ejemplo
Lucía tiene una clínica veterinaria en un barrio de Zaragoza. Cada mes entran en su web unas 800 personas buscando el horario, el precio de una vacuna o "veterinario urgencias". De esas, llaman veinte. Las otras 780 cierran la pestaña y no vuelve a saber de ellas.
Hizo un PDF de cuatro páginas: el calendario de vacunas y desparasitaciones de un cachorro durante su primer año, con las fechas en blanco para rellenar. Lo puso en la web: "Descárgalo gratis, te lo mando al correo". A cambio pide el correo, el nombre del perro y su fecha de nacimiento.
En seis meses tiene 400 correos. Y como sabe cuándo nació cada perro, un programa manda a cada dueño un aviso la semana antes de cada vacuna: "A Nala le toca la de la rabia, si quieres pide cita aquí". De esos 400 dueños, 110 han pedido cita. Una vacuna son 35 €, pero un perro vive doce años, y el que entra por la primera vacuna se queda para las revisiones, las limpiezas de boca y el pienso.
El PDF le costó una tarde. Lo que cambió fue que ahora puede volver a hablar con la gente que ya la había buscado. Si miras el LTV de un cliente de clínica veterinaria, esa tarde es la mejor inversión del año.
🤔 Para qué sirve
Sirve para no depender de que el cliente se acuerde de ti. Cuando alguien te busca es porque tiene el problema hoy, pero si ese día no compra, lo resuelve con otro o se le pasa. Con su correo, la siguiente vez que le vuelva el problema, el primero que le aparece eres tú. Ya vimos con el CAC lo que cuesta cada cliente nuevo. Un imán baja ese coste porque la segunda conversación y la tercera te salen gratis.
Y sirve para hablar solo con quien tiene el problema que resuelves. El que se descarga un calendario de vacunas de cachorro acaba de tener un cachorro, no hace falta adivinarlo. Es tu buyer persona levantando la mano.
Y ya que estamos, esta newsletter es exactamente eso. Me diste tu correo a cambio de un rato de lectura los domingos, y por eso hoy te puedo contar lo que es un lead magnet 😉.
🧰 Cómo se trabaja
Elige un problema pequeño y resuélvelo entero
Ni un libro ni un curso. Una cosa que tu cliente necesita justo antes de comprarte: la lista de papeles para pedir una ayuda si eres asesor, la tabla de tallas si vendes ropa, la receta del tiramisú si tienes una tienda de productos italianos, la lista de lo que miran en la ITV si eres taller. Si se lee en cinco minutos y se usa, vale.
Pide lo justo
Nombre y correo o teléfono. Cada campo de más que pidas te quita gente. Si necesitas un dato para personalizar, como la fecha de nacimiento del perro, pídelo, pero di para qué.
Entrega en el acto y cuenta qué viene después
El correo con el regalo tiene que llegar en un minuto, y en ese mismo correo explicas qué vas a mandar y cada cuánto. Quien sabe lo que ha firmado no se da de baja.
Ten escrito lo que viene después
Un imán sin nada detrás es una lista de correos muerta. Tres o cuatro mensajes útiles en las semanas siguientes y, luego, la oferta. Y guarda los contactos donde los puedas usar: un CRM o una hoja de cálculo.
Mide dos números
Cuánta gente lo pide de la que lo ve, y cuánta de esa gente acaba comprando. Con esos dos sabes si el problema está en el regalo o en lo que mandas después.
🚨 Dónde tropieza casi todo el mundo
Regalar el folleto
"Descárgate nuestro catálogo" es publicidad, y nadie da su correo por publicidad. Lo dan por algo que les sirve aunque no te compren nunca.
Pedir el correo y no mandar nada
Hay negocios con 2.000 correos en una lista a los que no han escrito en dos años. Esa gente ya no se acuerda de quién eres, y el día que les escribas pensarán que es spam.
Mandar solo ofertas
Si todo lo que escribes es "promoción" y "últimas unidades", en tres envíos te marcan como spam. Lo que funciona es que la mayor parte de lo que mandes sirva aunque no compren, como el aviso de la vacuna.
Olvidarse de la ley
Para mandar correos comerciales en España hace falta que la persona haya dado su consentimiento, saber quién eres y para qué usas su dato, y un enlace de baja en cada envío. Lo dicen la LOPD y la LSSI, y las multas no son simbólicas. Cualquier herramienta de correo seria lo trae hecho. Y si quieres escribir a clientes que ya te han comprado, solo sobre productos parecidos a los que compraron, y con la baja a un clic.
✏️ En resumen
Un lead magnet es un regalo útil a cambio de un correo. Es un trozo de queso para que el cliente vuelva. Sirve para no perder a quien te buscó una vez y para hablar solo con quien tiene el problema que tú resuelves.
Elige un problema pequeño, resuélvelo en una página, pide solo el correo y ten escrito lo que mandas después. Si no hay después, no hay imán.

🛠️ Una herramienta MUY útil

📦 Enviar paquetes con precio de empresa grande
Las empresas de transporte tienen dos precios, el de mostrador y el que negocian con quien les da volumen. Si mandas diez paquetes a la semana estás en el primero, y no hay forma de llegar al segundo, porque ningún comercial de SEUR va a ir a verte por diez paquetes. Amazon paga por un envío de dos kilos una fracción de lo que pagas tú por el mismo.
Ahí entra Packlink PRO.
🔍 ¿Qué hace exactamente?
Packlink PRO es un comparador y gestor de envíos para negocios. Junta en una pantalla a Correos, Correos Express, SEUR, UPS, GLS, TNT y una treintena más, con las tarifas que Packlink tiene negociadas por el volumen de todos sus clientes juntos. Metes origen, destino, peso y medidas, te sale la lista de precios y plazos, eliges, pagas, imprimes la etiqueta y el transportista pasa a recogerlo, o lo dejas tú en un punto. Si vendes por una tienda online, por eBay, Etsy o Amazon, se conecta a la tienda y los pedidos aparecen solos, listos para etiquetar de diez en diez.
La empresa es madrileña. La montaron en 2012 Ben Askew-Renaut y Javier Bravo y hoy es del grupo americano Auctane, el de Stamps.com. Según ellos, la usan más de 21.000 negocios en España.
El plan Free cuesta 0 € al mes y pagas solo cada etiqueta. Hay un plan Plus, a 25 € al mes más IVA, con mejores tarifas, tres tiendas conectadas y correos de seguimiento con tu logo, y un Premium a 60 € con contratos propios ilimitados y soporte por teléfono. Sin permanencia: se cancela cuando quieras.
¿Para qué sirve?
✅ Pagar menos por cada envío
Las tarifas son las que negocia Packlink con el volumen de todos sus clientes. Para un negocio que manda unas decenas de paquetes al mes es lo más parecido a tener a alguien negociando con los transportistas por ti.
✅ Elegir transportista envío a envío
Hoy urgente con Correos Express porque el cliente lo quiere mañana, y la semana que viene económico con Correos porque es un regalo que no corre prisa. Sin firmar contrato con nadie.
✅ Dejar de teclear direcciones
Conectas la tienda y el pedido llega con nombre, dirección y teléfono. Etiquetas en bloque, seguimiento sincronizado con la tienda y el cliente recibe sus avisos sin que tú hagas nada.
✅ Mandar fuera de España sin volverte loco
Envíos internacionales con los documentos de aduana generados, y un mapa de puntos de recogida que puedes poner en tu web para que el cliente elija dónde recoger.
❌ El precio es el del peso real, no el que declaras
Si pones dos kilos y el paquete pesa tres, el transportista lo repesa y Packlink te cobra la diferencia después. Pesa y mide antes de contratar. Es la queja que más se repite en las reseñas.
❌ Si algo se pierde, reclamas a Packlink, no al transportista
Es un intermediario por lo que la protección del envío es suya y los plazos de respuesta, también. Para mercancía cara, contrata la protección adicional y guarda una foto del paquete cerrado.
❌ El plan gratis se queda corto en cuanto creces
Una sola tienda conectada y tres reglas de automatización. Si tienes dos tiendas o quieres que las etiquetas se hagan solas, son los 25 € del Plus.
¿Por qué la recomendamos?
Porque los envíos son de las pocas partidas de un negocio pequeño donde se puede pagar precio de grande sin serlo. Son costes variables, así que cada euro que ahorras en la etiqueta se queda en el margen de esa venta, hoy, sin esperar a fin de año.
Y porque probarla es gratis. Mete tu próximo pedido real, compara con lo que pagas hoy y lo tienes en la misma pantalla.
En resumen
Packlink PRO compara y contrata envíos con más de 30 transportistas a tarifas negociadas, sin cuota y pagando solo por etiqueta. Pesa bien el paquete y mira cuánto te cobra.

⚠️ NOTA IMPORTANTE ⚠️
Las herramientas que recomendamos en esta sección NO son promociones pagadas. Si alguna vez metemos publicidad, te lo diremos.

🤓 Lectura recomendada
¿QUIÉN SE HA LLEVADO MI QUESO?
Cómo adaptarnos en un mundo en constante cambio

Cuatro personajes viven en un laberinto y cada mañana salen a buscar queso. Dos ratones, Fisgón y Escurridizo, y dos hombrecillos del tamaño de un ratón, Hem y Haw. Un día encuentran un almacén lleno y se instalan. Otro día, el queso ya no está. Los ratones se calzan las zapatillas y salen a buscar otro. Los hombrecillos se quedan en el almacén vacío, preguntándose quién se lo ha llevado.
Spencer Johnson era médico y llevaba años contando esta fábula en charlas cuando la publicó en 1998. Estuvo casi cinco años en la lista del New York Times y lleva más de 25 millones de ejemplares. El queso es lo que te da de comer: tus clientes, tu producto, tu forma de vender. Y el laberinto es el mercado, que cambia las cosas de sitio sin avisar.
Lo que vale para tu negocio está en lo que hacen los ratones. Huelen el queso cada día, y cuando empieza a escasear lo notan antes de que se acabe. Hem lo tenía tan asegurado que dejó de mirar. Piensa en la tienda del barrio cuando abrió el centro comercial, en el fotógrafo cuando llegó el móvil con cámara o en la asesoría cuando los clientes empezaron a presentar los impuestos solos. Hoy le toca a la IA mover el queso, y vuelve a haber ratones y hombrecillos.
Te aviso, es una fábula de 112 páginas que se lee en una hora, y a mucha gente le parece un cuento infantil con moraleja de taza. Lo es. También es el libro que más jefes han regalado a sus plantillas en treinta años, y más de uno lo recibió como un aviso de despido. Léelo sabiéndolo. Cuesta unos 9,50 €.
Gracián lo dejó dicho en la frase de hoy cuatro siglos antes: bueno y breve. Y si el libro de la semana pasada, Ideas que pegan, explicaba por qué una historia se queda, esta es la prueba: un cuento de ratones que sigue vendiéndose veintiocho años después. Si llevas tiempo sin salir del almacén, es una hora bien gastada. 🙌
Encuéntralo en tu librería de barrio más cercana o en Amazon o La Casa del Libro.

🤯 Un negocio muy curioso

Un antioxidante para misiles en todas las casas.
70 años sin cambiar la receta
y 688 millones de dólares al año
San Diego, California, 1953. La Rocket Chemical Company tiene tres empleados y un encargo de Convair, el fabricante de los misiles Atlas: un producto que desplace la humedad del metal para que los cohetes no se oxiden en la plataforma. Lo intentan 39 veces. A la cuadragésima sale, y el nombre se queda tal como estaba escrito en el bote del laboratorio: Water Displacement, fórmula 40. WD-40. El químico que dio con ella, Iver Norman Lawson, se la cedió a la empresa por una prima de 500 dólares.
Durante unos años solo la compran Convair y los militares. Hasta que los operarios de la fábrica de misiles empiezan a llevarse botes a casa escondidos en la fiambrera, porque sirven para la bisagra que chirría, la cerradura atascada y el carrete de pescar. Norm Larsen, el presidente de la empresa, lo ve y mete la fórmula en un aerosol. En 1958 está en las ferreterías de San Diego y en 1969 la empresa cambia de nombre y pasa a llamarse como su único producto: WD-40 Company.
Lo que vino después es un caso de manual. En 1983, cuatro de cada cinco casas de Estados Unidos tenían un bote. Hoy la empresa factura 688 millones de dólares al año, según las cuentas que publicó el miércoles pasado, con un margen bruto del 56 % y unos 84 millones de beneficio. Lo hace con menos de 700 empleados y vendiendo en 176 países, porque no fabrica, compra los componentes, los mezcla y envasa en plantas de terceros, y se dedica a la marca.
Nunca la patentaron, porque las patentes caducan
La receta no ha cambiado desde 1953 y nunca la han patentado. Una patente te da veinte años de exclusiva, pero a cambio publica la fórmula para que cualquiera la lea, y cuando caduca la copia quien quiera. Prefirieron el secreto. La fórmula está escrita a lápiz en una libreta, dentro de una caja fuerte del Bank of America en San Diego, y dicen que solo una persona de la empresa la conoce entera. En 2018, por el 65 aniversario, la cambiaron de banco: el consejero delegado, Garry Ridge, la llevó esposada a la muñeca, en un furgón blindado y con escolta. Puro marketing, y salió en todos los periódicos.
Un detalle curioso:
La lista de usos la escribieron los clientes. A principios de los 2000 la empresa pidió a la gente que contara para qué usaba el bote y recibió más de 300.000 respuestas. De ahí salió la lista oficial de 2.000 usos y un club de fans con carné. Entre los usos documentados hay uno de un conductor de autobús en Asia que lo usó para sacar una pitón del chasis. Setenta años vendiendo el mismo bote, y lo que cambia es para qué lo usa la gente. Eso lo descubren ellos, y la empresa solo tiene que escuchar.
Así que ya sabéis, hay cosas que vale más no patentar. Una patente es un pacto: te protegen veinte años y después tu receta es de todos. Un secreto dura lo que tú lo guardes. En un negocio pequeño ese secreto suele ser la salsa del restaurante o la mezcla del taller, y antes de registrar nada conviene preguntarse si no vale más guardarlo bien.
Si has leído hasta aquí, ¡gracias de corazón por tu confianza!
Esperamos que te haya gustado. Nos leemos el domingo que viene.

Aviso legal:
#SomosMicro y el Instituto Europeo de Microempresas SL (IEM) no asumen responsabilidad alguna por las opiniones, actividades, productos o servicios de las personas o empresas mencionadas en esta publicación. La inclusión de dichos contenidos tiene carácter meramente informativo y no implica recomendación, aval ni relación comercial alguna. Ni IEM ni #SomosMicro reciben compensación económica por las apariciones aquí descritas.

