¡A por la segunda ⭐️!

Después de 16 años, nuestra selección vuelve a jugar la final de un mundial de fútbol. Y eso no es moco de pavo ni resultado de un golpe de suerte. Es el fruto de un proyecto de largo plazo bien planeado y ejecutado que comenzó hace 15 años, con un liderazgo de primer nivel y un equipo bien engrasado que se entiende y funciona a la perfección…

En resumen, ¡un ejemplo para cualquier empresa!

Espero que la próxima vez que hablemos España tenga dos copas del mundo 😉

¡Gracias por estar aquí cada semana!

Empezamos 🚀

Una recomendación

Hace un par de semanas estuve en Granada asistiendo al Alhambra Venture, un evento de referencia de startups tecnológicas en el sur de España. Allí conocí a Virginia, una emprendedora que rompe con los esquemas tradicionales de pero que me llegó al corazón.

Me llamó la atención su energía, su humildad y su gran corazón. Ella es el cerebro detrás de uno de los proyectos más humanos que he visto últimamente relacionados con IA.

CuidadIA trata de aliviar uno de los mayores males de nuestra sociedad:

La soledad que afecta sobre todo a las personas mayores.

El producto es muy simple. Un agente de IA que te llama todos los días 15-20 min para preguntarte como estás y charlar sobre lo que quieras.

No trata de sustituir a las personas, no reemplaza la llamada de un hijo, de un hermano o de un amigo. Simplemente los complementa, porque en nuestras ocupadas vidas no siempre tenemos tiempo para las personas que más lo necesitan.

Además, funciona como mecanismo para avisar a la familia si detecta patrones fuera de lo habitual, o si la persona no contesta después de 3 intentos.

Le pregunté a Virginia qué era lo que necesitaba, cuanto dinero buscaba, ya que es un evento todas las empresas están buscando financiación… pero ella dijo que no, que lo que buscaba era VISIBILIDAD, llegar a cuantas más personas mejor.

Así que este es mi pequeño granito de arena. Ya sabéis, sentíos libres de compartirlo o utilizar sus servicios si conocéis a alguien al que le pueda servir.

👉 Como de costumbre recordarte que ni les conozco ni me pagan por estas recomendaciones. Son 100% desinteresadas.

"La suerte es lo que ocurre cuando la preparación se encuentra con la oportunidad."
- Séneca

📖 El diccionario #SomosMicro

Hace unas semanas, hablando del síndrome del impostor, dejé una cosa a medias. Dije que el que sabe duda y el que no tiene ni idea va sobradísimo, y que esa paradoja tenía nombre. Pues de eso precisamente es de lo que hablo hoy.

¿Qué es el efecto Dunning-Kruger?

Def. es la tendencia de las personas que menos saben de algo a creerse que saben mucho, precisamente porque les falta el conocimiento necesario para darse cuenta de lo poco que saben.

👉 Dicho de otra forma:

Para saber lo malo que eres en algo, hace falta saber un poco de ese algo. Y si no tienes ni idea, tampoco tienes idea de que no tienes idea. Así que te crees un crack.

Le pusieron nombre dos psicólogos, Dunning y Kruger, a finales de los 90. Hicieron experimentos y vieron lo mismo una y otra vez: los que peor puntuaban en una prueba eran justo los que más alto creían haber puntuado. Los mejores, en cambio, tendían a infravalorarse.

🎢 La curva, contada en cristiano

El efecto se suele dibujar como una montaña rusa, y se entiende mejor así, por fases:

Fase 1: "esto está chupado"
Aprendes cuatro cosas de un tema nuevo y te vienes arriba. Ves cuatro vídeos de bolsa y ya te crees Warren Buffett. Es el pico de confianza, y es el momento más peligroso, porque no sabes lo suficiente ni para intuir lo que te falta.

Fase 2: “el batacazo”
Empiezas a meterte de verdad y descubres el agujero enorme de todo lo que no sabías. La confianza se desploma. Aquí es donde mucha gente se frustra y lo deja.

Fase 3: “la subida lenta”
Si aguantas el batacazo y sigues, empiezas a saber de verdad. Y curiosamente, cuanto más sabes, más humilde te vuelves, porque ahora sí ves el tamaño real del tema. Esa es la confianza buena, la que viene después de saber lo difícil que es.

🚨 Lo importante: la confianza de la fase 1 y la de la fase 3 se parecen, pero no tienen nada que ver. Una es ignorancia disfrazada de seguridad. La otra es seguridad desde el conocimiento..

☠️ Dónde nos la pegamos los pequeños empresarios

El micronegocio vive de hacer muchas cosas uno mismo, y eso está bien. El problema es cuando la fase 1 nos convence de que dominamos algo que apenas hemos rozado (y con esto de la IA es aún peor, ahora todos somos expertos en todo):

→ "Monto yo la tienda online, si total es subir productos." Y acabas con una web que no vende, no funciona y tres meses perdidos.

→ "Las cuentas las llevo yo, que no es tan difícil." Hasta que llega Hacienda o descubres que llevabas un año perdiendo dinero en un producto sin enterarte.

→ "Me pongo yo con los anuncios, ya me apaño." Y quemas 2.000 € en campañas que no funcionan.

Todos hemos caído en esto. Yo el primero. No porque seamos tontos, sino justo por lo contrario, porque sabemos lo suficiente para arrancar, y ese poco saber nos da una sensación de control que no se corresponde con la realidad. Y con esa falsa seguridad tomamos decisiones caras.

Ojo, que no es un alegato para no hacer nada uno mismo. Es un aviso para distinguir entre "sé lo justo para empezar" y "domino esto". Confundir las dos cosas es lo que sale caro.

🤔 Y a mí, ¿en qué me toca?

Es facilísimo ver el Dunning-Kruger en los demás. Todos tenemos un cuñado que lo sabe todo de todo. Pero verlo en uno mismo es casi imposible, y no por falta de honestidad, sino por definición, no sabes lo que no sabes. Tu propio punto ciego te lo tapa.

Así que la pregunta no es "¿quién de los que conozco va sobrado?". Esa es fácil y no sirve de nada. La pregunta útil es “¿en qué estaré yo ahora mismo en la fase 1 sin saberlo?” o “¿Qué decisión estoy tomando con una seguridad que no me he ganado?”

No tiene respuesta fácil, pero hacerse la pregunta adecuada ya te baja del pico.

✏️ En resumen

El valor no está en saberlo todo, que es imposible. Está en saber cuándo no sabes, y tener la humildad de buscar a alguien que sí. El que va sobrado no pregunta. Y el que no pregunta, tarde o temprano, paga la novatada.

🛠️ Una herramienta MUY útil

📦 Cuando el archivo pesa demasiado para el correo

Terminas un vídeo, un dossier con fotos en alta resolución, un catálogo, los archivos de imprenta de un cartel, y vas a mandarlo por correo. "El archivo supera los 25 MB". Y ahí empieza el baile, lo subes a Drive, compartes el enlace, el cliente no tiene permisos, se lo vuelvo a compartir, que si ahora me pide cuenta de Google, que si no le carga. Media hora para mandar una cosa que debería haber tardado dos minutos.

Para eso está SwissTransfer.

🔍 ¿Qué hace exactamente?

SwissTransfer es una web para enviar archivos grandes de hasta 50 GB de una tacada. Genera un enlace y se lo pasas a quien quieras por correo, WhatsApp o donde sea. La otra persona pincha, descarga y ya está. Ni tú ni quien recibe necesitáis crear cuenta ni instalar nada.

Seguro que conoces WeTransfer, que es la más conocida y te deja mandar 2 o 3 GBs gratis. SwissTransfer te deja 50 GBs. Detrás está Infomaniak, una empresa suiza que lleva desde los noventa en esto del alojamiento web, y que financia esta herramienta con sus otros servicios de pago. No hay anuncios y no viven de tus datos, algo que no puedes dar por hecho en este tipo de webs gratuitas.

¿Para qué sirve?

Mandar lo que no cabe en un correo
Vídeos, fotos en alta, catálogos, archivos de imprenta, presentaciones pesadas.

Sin cuenta, ni la tuya ni la del cliente
Ni tú te registras ni obligas a tu cliente a crearse nada. Le llega un enlace, lo abre y descarga. Listo.

Proteger el envío con contraseña y fecha de caducidad
Puedes ponerle una contraseña al enlace y decidir cuánto caduca (hasta 30 días). Y limitar cuántas veces se puede descargar. Para mandar algo que no quieres que ande circulando para siempre, va de lujo. Eso sí, la contraseña mándala por otro canal (un WhatsApp, una llamada), nunca en el mismo correo que el enlace.

Saber si lo han descargado
Te avisa cuando el destinatario ha bajado los archivos. Se acabó el "¿te llegó?" a los dos días. Sabes que lo tiene y sigues con lo tuyo.

Tus datos se quedan en Suiza y se borran solos
Los archivos se alojan en centros de datos suizos, bajo una de las legislaciones de privacidad más estrictas del mundo y cumpliendo el RGPD europeo. Cuando el envío caduca, se borran de verdad. Para quien maneja documentación de clientes, esa tranquilidad legal no es un detalle menor.

No es un almacén, es un mensajero
Esto no sustituye a tu Drive ni a tu disco. El archivo vive lo que dure el enlace y luego desaparece. Es para enviar, no para guardar. Si lo que buscas es tener tus cosas siempre accesibles, esto no es lo tuyo, es otra herramienta.

Límite de 250 descargas por envío
Cada transferencia se puede descargar como mucho 250 veces. Para mandar algo a un cliente o a un puñado de personas, te sobra de largo. Pero si tu idea era poner un enlace público en redes para que lo bajen miles, no es la herramienta.

¿Por qué la recomendamos?

Porque es de esas cosas que no sabías que necesitabas hasta que te ves con el archivo enorme. Resuelve un problema pequeño pero recurrente sin pedirte nada a cambio.

En resumen

SwissTransfer te deja enviar archivos de hasta 50 GB con enlace, contraseña y caducidad, sin registrarte, sin anuncios y con los datos alojados en Suiza bajo protección europea.

⚠️ NOTA IMPORTANTE ⚠️
Las herramientas que recomendamos en esta sección NO son promociones pagadas. Si alguna vez metemos publicidad, te lo diremos.

🤓 Lectura recomendada

MIDE LO QUE IMPORTA

Cómo Google, Bono y la Fundación Gates cambian el mundo con OKR

Este libro va sobre los OKR (alguna semana lo explicaré en detalle en el diccionario), un método para fijar objetivos que suena a jerga de multinacional pero que en el fondo es muy sencillo. Doerr es el inversor que en 1999 se lo enseñó a dos chavales llamados Larry Page y Sergey Brin cuando Google era apenas cuarenta personas. Ya sabes cómo acabó la cosa.

La idea es tan simple que da rabia no haberla ordenado antes. Un OKR son dos partes: un objetivo, que es a dónde quieres llegar, y dos o tres resultados clave, que son las cifras concretas que te dicen si estás llegando de verdad. Objetivo: "que los clientes vuelvan". Resultado clave: "subir la repetición de compra del 20% al 35% este trimestre". Sin números, un objetivo es solo un buen deseo colgado en la pared.

Lo que más me gusta para un negocio pequeño es que te obliga a elegir. No puedes tener quince prioridades, porque entonces no tienes ninguna. Te fuerza a poner tres cosas por trimestre y a mirarlas de frente cada semana.

Te aviso de lo de siempre, el libro está lleno de casos de Google, Intel o la fundación de Bono (el de U2), y a veces se te va la olla pensando "ya, pero yo tengo una tienda". Es medio libro, medio catálogo de testimonios. Pero quédate con el esqueleto, que es lo que vale, y aplícalo a tu escala.

¿Te acuerdas de Buena estrategia, mala estrategia? Rumelt te decía qué batalla elegir; Doerr te da la libreta para no perderla de vista. Van de la mano.

Si te fijas metas pero luego se quedan en nada, este es tu libro. 🙌

Encuéntralo en tu librería de barrio más cercana o en Amazon o La Casa del Libro.

🤯 Un negocio muy curioso

Calcetines con garantía de por vida

Si nunca te has gastado 30 euros en un par de calcetines, puede que te parezca una locura… pero, ¿y si te digo que si algún día los agujereas, te los cambian por unos nuevos completamente gratis? Si, gratis. Para siempre, sin ticket, sin excusas, sin fecha de caducidad.

La empresa se llama Darn Tough y su historia empieza en una fábrica al borde de la quiebra. La familia Cabot llevaba haciendo calcetines en Northfield, un pueblo de 3.000 habitantes de Vermont, desde 1978. Fabricaban para marcas como Gap. Cuando a principios de los 2000 esas marcas se fueron a fabricar a China, las ventas cayeron, tuvieron que despedir gente, dejaron de pagar préstamos e impuestos y llegaron a poner terceras hipotecas sobre sus propias casas para no apagar las luces de la fábrica.

En 2004, con el negocio agonizando, tomaron una decisión que parecía de locos. En vez de competir por precio con Asia, hicieron lo contrario: un calcetín caro, de lana merina, fabricado en Vermont, y respaldado por una garantía de por vida que nadie en el sector ofrecía. Sin dinero para publicidad, regalaron 3.500 pares en la maratón de Vermont. Su propia web lo llama un "Hail Mary", que es ese pase desesperado al final del partido. Y salió bien.

¿Cómo puede salir rentable regalar calcetines nuevos de por vida?

Pues porque casi nadie los devuelve. Muchísimo menos del 1% de todo lo que venden, apenas un par de miles de pares al mes. Si haces un producto que de verdad casi no se rompe, la garantía te cuesta calderilla. Y a cambio te da dos cosas enormes:

1️⃣ Publicidad, porque la gente cuenta la anécdota del calcetín eterno.
2️⃣ Ventas. Quien devuelve un par suele acabar comprando dos o tres más en la web al canjear el vale.

Y todavía hay una tercera ventaja. Cada calcetín que les devuelven roto lo estudian. Lo catalogan por modelo para ver qué falló y mejorar el diseño. La garantía no es solo marketing, es su departamento de I+D pagado por el propio cliente, que les manda gratis justo el par que ha fallado. Difícil montar un mejor sistema para saber qué mejorar.

¿y los números?

Factura en el entorno de los 80 millones de dólares, con unos 220 empleados, que sigue cosiendo cada calcetín en Vermont. Calza a excursionistas, a esquiadores y hasta al ejército de EE. UU., que por ley tiene que comprar textil hecho en el país. Su calcetín de senderismo estrella es el más vendido de todo el país.

Y para que veas hasta dónde llega el juego con su propia fama, por el vigésimo aniversario ampliaron la garantía para cubrir también "las desventuras de la vida". Reciben cartas de clientes explicando con pelos y señales por qué el perro se comió el calcetín o cómo acabó en una hoguera. Esa gente escribiéndoles cartas sobre sus calcetines es exactamente el tipo de relación que cualquier negocio querría tener con su cliente.

Así que ya sabéis, cuando no puedes competir por precio, a veces la salida es subir la calidad tanto que puedas prometer algo que la competencia no se atreve ni a susurrar. La garantía de Darn Tough no es un regalo que hacen a pérdida. Es la prueba, por escrito, de que su producto es tan bueno como dicen. Y sale gratis precisamente porque es verdad.

Lo barato sale caro, y lo eterno sale a cuenta.

Si has leído hasta aquí, ¡gracias de corazón por tu confianza!

Esperamos que te haya gustado. Nos leemos el domingo que viene.

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